A medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza y aparecen nuevas necesidades como consecuencia de la vida en sociedad, el medio ambiente que nos rodea se deteriora cada vez más.
El comportamiento social del hombre que lo condujo a comunicarse por medio del lenguaje, y que posteriormente tomó la cultura humana, le permitió diferenciarse de los demás seres vivos. Pero mientras ellos se adaptan al medio ambiente para sobrevivir, el hombre adapta y modifica ese mismo medio según sus necesidades.
El progreso tecnológico, por una parte y el acelerado crecimiento demográfico, por la otra, producen la alteración del medio, llegando en algunos casos a atentar contra el equilibrio biológico de la Tierra. No es que exista una incompatibilidad absoluta entre el desarrollo tecnológico, el avance de la civilización y el mantenimiento del equilibrio ecológico, pero es importante que el hombre sepa armonizarlos. Para ello es necesario que proteja los recursos renovables y no renovables y que tome conciencia de que el saneamiento del ambiente es fundamental para la vida de nuestro planeta.
La contaminación es uno de los problemas ambientales que afectan nuestro mundo y surge cuando se produce un desequilibrio, como resultado de la adición de cualquier sustancia al medio ambiente, en cantidad tal, que cause efectos adversos en el hombre, en los animales, vegetales o materiales expuestos a dosis que sobrepasan los niveles aceptables en la naturaleza.
La contaminación puede surgir a partir de ciertas manifestaciones de la naturaleza o bien debido a los diferentes procesos productivos del hombre que forman las actividades de la vida diaria.
Por ejemplo, uno de los rubros que constituyen el ingreso económico de nuestra ciudad consiste en la exportación del carbón a través del puerto, lo que alcanza a presentar un punto desfavorable para el turismo, aun cuando la reconversión tecnológica que aplicó la Sociedad Portuaria Regional de Santa Marta; hizo que el manejo del mineral sea “seguro”, pero con tristeza observamos que el polvillo invade el aire y por supuesto el ecosistema marino, esto unido al derramamiento de aguas negras por las calles, que lentamente van a parar su carrera de muerte a la “bahía más linda de América”.
Por lo anterior los nativos y turistas buscan otras playas o ciudades para sus vacaciones.
Otra situación de contaminación que afronta nuestra bella ciudad, es la cantidad de basuras y materiales no biodegradables que las gentes arrojan a las calles, aprovechando las lluvias de la ciudad, colchones, bolsas, embases plásticos etc., obstruyen los pocos manjoles, convirtiéndose todo esto en verdadera emergencia.
Como estudiantes y futuras ciudadanas de Santa Marta, es preciso despertar nuestro sentido de pertenencia para que las autoridades despierten y corrijan las anomalías y así rescatar la otrora ciudad limpia, llamada por muchos:”El remanso de paz”.
1 comentario:
gran trabajo felcidades !!!
Publicar un comentario